I Congreso de Cultura y Patrimonio reunió voces y saberes en la UCR
Tres días de intercambio reunieron experiencias artísticas, culturales y comunitarias de distintas regiones del país
Así celebró la UCR el I Congreso de Cultura y Patrimonio. Foto: Esteban Umaña
De colores, bailes, arte, cultura y patrimonio se llenaron diferentes espacios de la Sede Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica (UCR) durante el I Congreso de Cultura y Patrimonio, un encuentro organizado por la Sección de Cultura y Patrimonio de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS), que se desarrolló del martes 4 al jueves 6 de agosto.
La iniciativa, cuya idea comenzó a gestarse hace casi un año, fue tomando forma hasta convertirse en un encuentro que buscó mostrar la diversidad de manifestaciones culturales que se desarrollan en el país y, al mismo tiempo, generar un espacio para que quienes trabajan desde la academia, las comunidades, las instituciones y el ámbito artístico pudieran compartir sus experiencias.
La recepción de 60 propuestas en las diferentes modalidades del Congreso, evidenció el interés por contar con espacios de esta naturaleza. Para la organización, estas cifras reflejan la necesidad de generar encuentros que permitan aprender de experiencias previas, replicar buenas prácticas y reconocer también los desafíos que otras iniciativas ya han enfrentado.
Para Rodrigo Gutiérrez Rodríguez, participante del encuentro, uno de los principales aportes estuvo precisamente en esa posibilidad de encontrarse con otras experiencias:
“La experiencia del Congreso ha sido muy satisfactoria, porque permite generar redes a través de experiencias y buenas prácticas en el quehacer cultural y de patrimonio, también hemos visto algunos desafíos y queda seguir compartiendo y haciendo conocimiento del quehacer del arte y el patrimonio en Centroamérica”.
La universidad protege, divulga y conecta
La apertura del Congreso estuvo marcada por la conferencia inaugural “Arte contemporáneo y territorio: esfera pública, comunidad y alteridad como elementos de transformación poética y ética”, impartida por la Dra. Sylvia Furegatti, vicerrectora de Extensión Universitaria, Cultura y Deportes de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), en Brasil.
Su participación puso sobre la mesa una de las preguntas que atravesó las jornadas: ¿qué papel tiene la universidad frente a la cultura, el arte, el patrimonio y las comunidades?
Para Furegatti, la universidad pública latinoamericana tiene una responsabilidad que va más allá de la producción académica, pues también debe contribuir a que la cultura, el arte, la ciencia y el desarrollo social lleguen a la sociedad y dialoguen con ella.
“La universidad latinoamericana es fundamental para proteger la ciencia, para hacer que la cultura se amplíe, para el arte, la salud, el desarrollo social. Este rol debe estar en consonancia con la población y los gestores principales de los países. (...) No podemos vivir sin la universidad, sin la excelencia de sus enseñanzas, sin su participación social, por medio de la extensión y acción social”. Enfatizó la conferencista.
Desde esta perspectiva, el Congreso también se convirtió en una forma de hacer visible el trabajo que las universidades públicas desarrollan junto con las comunidades, especialmente aquel que muchas veces permanece fuera de los espacios de divulgación académica tradicionales.
“Hablar sobre cultura siempre ha sido relevante y necesario, pero en estos tiempos de recorte y degradación, la Vicerrectoría de Acción Social ha dedicado presupuesto y tiempo para visibilizar iniciativas universitarias y comunitarias que procuran el rescate, la divulgación y la discusión de la cultura, de nuestras identidades y de nuestros saberes”, afirmó la M.Sc. Nicole Cisneros Vargas.
Por su parte, la Dra. Annette Calvo Shadid, vicerrectora de Acción Social destacó que el encuentro también busca facilitar espacios de co-creación para establecer agendas colaborativas con organizaciones interesadas en el desarrollo y promoción de prácticas artísticas. En ese sentido, señaló que uno de los motores del Congreso es la necesidad de documentar y sistematizar los saberes y conexiones que confluyen en las experiencias artísticas, culturales y patrimoniales del país.
Del arte comunitario a la memoria de los territorios
Durante la jornada de tres días, las experiencias presentadas evidenciaron que hablar de cultura y patrimonio implica abordar realidades muy diversas: desde el arte comunitario, la educación artística y la inclusión, hasta la memoria, las identidades, los pueblos indígenas, las lenguas, la gastronomía, los museos y las distintas formas de apropiación del patrimonio.
Los contenidos se organizaron alrededor de seis ejes temáticos: arte y diseño en contextos comunitarios; enseñanza y pedagogías artísticas como herramienta de transformación social; procesos de creación y producción artística desde la inclusividad; conexión y apropiación del patrimonio cultural material e inmaterial; derechos culturales; y producción académica y evaluación de iniciativas culturales y artísticas.
Uno de los primeros ejes permitió observar de manera concreta cómo el arte puede convertirse en una herramienta de participación comunitaria. Ese fue el caso de la ponencia “Del autorretrato al paisaje colectivo: prácticas de investigación-creación en un mural comunitario sobre discapacidad en la región de Occidente”, presentada por las docentes Laura Saborío Taylor y Laura Esquivel Vargas.
Para Saborío Taylor, proyectos como “Poemas gráficos” tienen especial valor porque las comunidades no son únicamente receptoras de una propuesta artística, sino que participan en su construcción.
“Hay apropiación de las comunidades. (...) Forman parte de la ideación, proceso y montaje final del proyecto, se apropian de los espacios públicos y también porque son un espacio de voz para las comunidades”.
Su compañera, Laura Esquivel Vargas, destacó además la importancia de las articulaciones que surgen entre la universidad, otras instituciones y las personas de las comunidades, pues estos vínculos permiten ampliar el alcance de las iniciativas y construir proyectos desde distintas perspectivas.
Esta visión se extendió a otras experiencias presentadas durante el Congreso, donde el arte apareció vinculado con la educación, la accesibilidad, la interculturalidad y el fortalecimiento de capacidades comunitarias. Entre ellas estuvieron proyectos de arte público comunitario, experiencias con población infantil, procesos de danza y teatro sensorial, iniciativas de mediación cultural y propuestas vinculadas con la revitalización lingüística y cultural de pueblos indígenas.
Aprender de la cultura también es conocer el país
Para quienes participaron como estudiantes, docentes, gestores o representantes comunitarios, el Congreso representó también una oportunidad para acercarse a experiencias que normalmente permanecen dispersas entre distintos territorios y proyectos.
Paola Carpio Calderón, estudiante de Enseñanza de la Música de la Sede del Atlántico, destacó precisamente ese intercambio generado en los paneles:
“Los paneles me parecieron fascinantes, donde se forman conversatorios interesantes y donde se aprende de todo lo que hace la universidad a nivel cultural. Yo creo que lo que aprendí hoy lo puedo aplicar todos los días de mi vida en cualquier rama. Solo el hecho de generar conciencia y conocer la historia de mi país es ganancia 100 %”.
El patrimonio fue, precisamente, uno de los grandes puntos de encuentro durante las jornadas. Las experiencias abordaron desde la conservación y los museos hasta la memoria histórica, el patrimonio arquitectónico, las tradiciones populares, el patrimonio musical, lingüístico y alimentario.
También estuvieron presentes iniciativas vinculadas con pueblos indígenas e interculturalidad, entre ellas proyectos sobre lenguas indígenas, vestimenta tradicional Ngäbe, formación intercultural en Chirripó y procesos de documentación y enseñanza de las culturas originarias.
Para Thalía Jiménez Tómas, gestora cultural y líder comunitaria del pueblo Ngäbe, participar en este espacio permitió ampliar sus propios conocimientos y acercarse a otras expresiones culturales.
“Como indígena he aprendido mucho sobre el arte y sobre el patrimonio y la cultura, muchas gracias por la invitación, a propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas en agosto”.
En esa misma línea se presentó “Voces de La Casona: mediación digital para la documentación participativa de la revitalización lingüística y cultural del pueblo ngäbe-buglé”, de Daniela Vásquez Pino, una experiencia que puso en diálogo la mediación digital, la documentación participativa y la revitalización cultural.
“El Congreso ha sido un espacio súper interesante para poder construir redes interinstitucionales, también conocer personas que están trabajando con las comunidades en los territorios y creo que este es un buen espacio para saber qué estamos haciendo como instituciones públicas y qué podemos aportar al país”, explicó Vásquez Pino.
Un patrimonio que también se come, se escucha y se recuerda
La diversidad de experiencias hizo que el patrimonio apareciera en formas que van mucho más allá de los espacios tradicionalmente asociados con su conservación. La programación combinó paneles, pósteres, videocápsulas, muestras artísticas y culturales, presentaciones de libros y mesas de trabajo, con el propósito de generar distintos niveles de participación.
Las presentaciones y proyectos abordaron, por ejemplo, la cocina tradicional costarricense como patrimonio vivo, el café y sus prácticas culturales, los maíces criollos de Guanacaste, la memoria del Caribe, el calypso, las tradiciones musicales, las lenguas indígenas y el criollo limonense.
También se presentaron experiencias relacionadas con museos, patrimonio universitario, memoria local, patrimonio subacuático y procesos de apropiación comunitaria.
Esta amplitud permitió comprender el patrimonio no únicamente como aquello que debe conservarse, sino como un conjunto de saberes, prácticas, memorias e identidades que continúan siendo producidos y resignificados por las comunidades.
Las videocápsulas, presentadas al cierre de las jornadas del martes y miércoles, permitieron acercar al público a experiencias relacionadas con la democratización del acceso a la cultura, el rescate y divulgación del patrimonio y el trabajo comunitario. Entre ellas se presentaron iniciativas como el Festival Centroamericano de Poesía Guanacaste Eterno, el Bus de las Artes, experiencias de mediación cultural en bibliotecas infantiles y proyectos de documentación del patrimonio, como Nuestro Patrimonio: Edificio Metálico, Narrativas para la preservación del criollo limonense y Raíces en Boca Gallardo.
El encuentro cerró con una experiencia de Teatro Espontáneo y Sociometría, una propuesta participativa que mantuvo la apuesta del Congreso por generar espacios donde las personas no fueran únicamente espectadoras, sino también parte activa del proceso de reflexión.



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