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Jóvenes buscan retomar sus vidas al salir del canazo

Fecha de publicación:


Jue, 28/06/2018

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Autoría:


Esteban Hidalgo Pena (Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social)

img-noticia-Miembros del Programa Nacional de Atención a población penal juvenil participando de un espacio educativo. Foto con fines ilustrativos (VAS).

Miembros del Programa Nacional de Atención a población penal juvenil participando de un espacio educativo. Foto con fines ilustrativos (VAS).

 Yeison entró por primera vez al sistema penitenciario con 14 años, no obstante, en este momento, 11 años después,  se encuentra descontando otro tipo de sentencia. Al ser liberado y completar el proceso de salida o egreso, el joven fue deportado a Nicaragua, lugar que desconoce y en donde no tiene lazos con otras personas o familiares.

“Ha sido muy difícil, he sufrido mucho por la situación de ser privado de libertad y después de eso la deportación, empezar una vida nueva en un país extraño donde nunca había estado”, confirma Yeison.

El trayecto tampoco ha sido fácil para su madre, Carmen, quien asegura que aunque fue duro ver a su hijo preso a tan corta edad, nunca ha dejado de estar a su lado.

Carmen ha encontrado apoyo en el proyecto de Acción Social de la Universidad de Costa Rica (UCR), Salir del Canazo (ED-3312), el cual acompaña a los muchachos y a sus familias durante el proceso de egreso del sistema penitenciario y una vez que se encuentran afuera del mismo.

“Para mí, los de la Universidad de Costa Rica han sido mi familia en este país, les agradezco de todo corazón, porque nunca había tenido la oportunidad de que alguien me llamara y me dijera: ¿cómo estás? ¿cómo te sentís?”, agrega Carmen.

El proyecto busca contribuir a la construcción e implementación de un plan de acompañamiento de egreso para la población penal juvenil, en donde se puedan detectar las necesidades y aportar respuestas para casos específicos como el de Yeison.

Con el fin de fortalecer las condiciones personales y sociales de esta población, el proyecto implementa talleres de discusión, formación y capacitación, grupos de discusión y reflexión, cine foros y actividades artísticas.

De acuerdo con el coordinador del proyecto, Sergio Salazar Araya, el acompañamiento es diverso y se debe plantear en función a cada joven; esto se debe a que el proceso de reinserción puede estar condicionado por diferentes factores como la violencia doméstica, drogadicción, callejización, narcotráfico y redes delictivas.

Eitan, uno de los 150 jóvenes residentes del Centro de Detención para el adulto jóven de La Reforma, dice estar consciente de los peligros que lo esperan afuera de prisión, más no por eso se siente preparado para enfrentarlos.

“Sinceramente, me preocupa el comportamiento mío al salir de aquí, eso es lo que me preocupa más porque diay si me porto mal sé que volveré a estar preso”, revela Eitan.

Salazar explica que muchas veces las redes delictivas son la única actividad que acoge de vuelta a estos jóvenes, pues muchos de ellos no cuentan con la formación adecuada para obtener otras formas de empleo y provienen de contextos de pobreza.

“La mayor parte de estos muchachos son muchachos con muy pocas opciones laborales, entonces la red delictiva más que un interés personal o más que algo que a ellos les guste, son muchas veces los únicos mercados laborales que tienen abiertos”, añade el docente.

Para María Fernanda Mora Calvo, trabajadora social de La Reforma, la inserción efectiva y real de estos jóvenes requiere del involucramiento de diferentes actores sociales. De acuerdo con Mora, aunque en el centro realizan un seguimiento post penitenciario de las personas que son liberadas, éste no es exigido por el Ministerio de Justicia y Paz y la falta de recursos a veces imposibilita llevar a cabo los procesos.

El proyecto también se vincula con la Unidad de Inserción Social del Ministerio de Justicia y Paz, departamento de reciente creación encargado del proceso de reinserción de personas privadas de libertad. De acuerdo con Sarita Villegas Fernández, directora de la unidad, actualmente supervisan los procesos de reinserción de 46 mujeres, 50 varones y 16 adultos jóvenes prontos a descontar su sentencia, así como los de 6 jóvenes recientemente liberados.

Villegas también añade que el proyecto Salir del Canazo colabora en áreas como apoyo educativo, identificación de vulnerabilidades y resolución de necesidades inmediatas; además de permitir un mejor acercamiento a las familias y comunidades.

Para Yeison, que ahora trabaja como barbero en León, Nicaragua, su estadía afuera de la cárcel no ha sido fácil, sin embargo gracias a estos controles se sabe que se encuentra a salvo y alejado de posibles actividades delictivas. El joven dice sentirse agradecido con la ayuda que se le ha brindado, especialmente a nivel anímico.

“Para nosotros los jóvenes o personas que hemos estado privadas de libertad, [es importante] el apoyo de ustedes, que lleguen y que nos suban nuestra autoestima, yo tengo mucho que agradecerles a ustedes”, revela Yeison.

Según el docente Sergio Salazar, los esfuerzos del proyecto se traducen en un bien común, ya que inciden en la tasa de criminalidad y en mayor producción económica para el país. Salazar también destaca que pese a la estigmatización que se tiene sobre los privados de libertad, estas personas solo están tratando de retomar sus vidas.

“Esto es importante. Esta gente realmente quiere salir a bretear, quiere salir a estudiar, quiere salir a hacer familia, quiere salir a hacer las cosas que normalmente todo mundo quiere hacer”, concluye el profesor.

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